domingo, 24 de junio de 2012

Lo que el tiempo se llevó


Artículo Uno; de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".

¿Qué pasa con la indignación? Se enfría con el tiempo. Me pregunto: son intereses políticos, religiosos o económicos, serán acaso los tres? Los que con hipocresía "cumplen" con lo que se les exige y engañan por no decir embaucan a las personas, suprimiendo sus derechos. Es como en un juego de ajedrez, es importante saber mover las piezas, cuál mover primero, saber adivinar el juego que en su mente planea el oponente y ganar; hacerlo con el menor número de movimientos. Así es como las personas con grandes intereses y poder analizan el tablero y mueven y pierden algunas de sus piezas apropósito.
Primero un fanático religioso sin voluntad propia e imprudente viene a rellenar un puesto, el objetivo; que cumpla con la obligación que tiene el país de crear una Comisión de Derechos Humanos, lo segundo, por supuesto, que no permita que pase ningún proyecto que venga a alterar el orden establecido. Ahora bien, qué piensa ese gran oponente para poner esa pieza ahí, por qué no dejar que las personas tengan sus derechos protegidos en realidad, es acaso verdad que la religión tiene tanto alcance, me animo a decir que no. Me socava una duda, cuándo van a aparecer los espectadores, siempre los hay, otras personas van a tener intereses, menores, pero siempre con miras a sacar "algo" a su favor, por lo menos hacerse publicidad; aunque sus palabras sean más desechos para la pila de hipocresía. 
¿Un interés económico? Les dejo la inquietud, si en ese juego de ajedrez se tiene a un sujeto poderoso que puede enviar a un otro a distraerte, a un segundo a mover tus piezas y a un tercero, quien sin querer va a golpearte para que además quedes desconcertado a la hora de hacer tu movimiento y analizar el tablero. Sí,  veamos: un fanático religioso hace bulla, un proyecto de Ley es permitido pasar a mesa de discusión en la que escucharán sólo el tiempo prudente para decir que se le escuchó y al final dirán el evidente: NO. Si se permite el matrimonio igualitario, si se permite que las personas aseguren a su pareja, que tengan derechos a gananciales entre otros derechos, se lesiona el interés económico de los poderosos y eso, mis queridos lectores, es pecado capital. 
Antes de dar el jaque mate, como hay política, tiene el poderoso que engañar una última vez al adversario, dejarle creer que va a ganar para darle el movimiento de gracia. Un movimiento de piezas, el político escucha y el pobre confía y conversa, cree pero todo es parte de la mentira y por más reuniones, el final es inevitable, no se resuelve nada a favor, por qué lo haría, si ni siquiera coloca a una persona capaz de ser un buen profesional, ni tener en su ser la sensibilidad suficiente para poder sentarse en una mesa a discutir temas de ésta índole, de ésta importancia y trascendencia.
Leí hoy un artículo en la BBC que habla sobre "El país en que enamorarse es una declaración de guerra" y habla sobre el atropello a los derechos que las parejas heterosexuales tienen en India, donde el amor está prohibido y la vida de los hijos es propiedad de los padres, los cuales deciden mediante arreglos con quién se casan y con quién por supuesto; que no. ¿Pues es absolutamente injusto e indignante que dos personas no puedan compartir una vida con toda la libertad y legalidad del asunto; sin tener que esconderse, sólo porque otros sujetos se imponen porque tienen intereses económicos y sociales, sobre ellos; verdad? Pues si somos sensibles para entenderlo con el pueblo hindú que se ve obligado por el costumbrismo, la religión y el poder, por qué no entenderlo con las personas que tenemos tan cerca y que día a día ven sus derechos siendo violados. 



domingo, 10 de junio de 2012

La vida de todos son como una larga acera...

Dado uno de los últimos acontecimientos en mi país, del cual hablaré en la próxima entrada de éste blog; me quedé sin palabras para explicarme adecuadamente. Sin embargo, hace unos días me recomendaron ver la película "Mary and Max" y debo decir que ha sido tan valiosa para mí, que considero la recomendación casi como un regalo. 
Ver éste mundo, plagado de seres humanos que aman de señalar con el dedo, de hacer mofa y humillar a otras personas, a través de dos de sus casi llamadas "víctimas" deja que nos hagamos una idea de la realidad social y del estigma con el que muchas personas viven día a día. Ahora bien, por un lado ésta fenomenal amistad, nos muestra "cómo dos personas que en apariencia no tienen ningún motivo para relacionarse logran concretar una profunda relación amistosa y desinteresada de la cual obtienen lo que aún en los tiempos "modernos" parece un lujo y ésto es: comprensión."
Un valioso tema abordado por ésta grandiosa película de Adam Elliot, es el del Síndrome de Asperger y más allá que éste es el de las personas con determinada condición, síndrome o enfermedad que en mucho son tratadas como "diferentes" y por ende, excluidas, despreciadas y desvaloradas. No hay mérito en menospreciar a otro ser humano, sobre todo cuando nuestra existencia es tan frágil y la realidad puede cambiar en cualquier momento. Qué pasaría si nuestros hijos son los que tienen Asperger o Síndrome de Down, por ejemplo? Qué sería de nosotros, qué dolor sentiríamos si viéramos cómo menosprecian a aquellos seres que amamos y que valoramos sólo por ser homosexuales o porque es obeso, o quizás sólo porque tiene una manchita en frente?
En realidad "Mary and Max", llama a la comprensión, a amarse a uno mismo, a valorar a las personas, a explotar lo que podemos ser. Debo incluir fragmentos de la última carta de Max para Mary: 

"La razón por la que te perdono es por que no eres perfecta. 
Eres imperfecta y yo también. 
Todos los humanos somos imperfectos,
 hasta el hombre fuera de mi apartamento, que contamina".

Podemos encontrar amor hasta en los lugares y personas menos pensadas, así como respeto y lealtad. Max se acepta a sí mismo, en mi opinión logra comprender lo que es el amor; porque llega a amarse, a la vez que guiado por el valor que le da amistad que tiene con Mary Daisy Dinkle, logra darle aliento, coraje y de alguna manera le ayuda a comprender un poquito del mundo.  Por último les recomiendo ver ésta película.

"El doctor Bermnard Hazelhof también dijo que la vida de todos son como una larga acera, algunas están bien pavimentadas, otras como la mía tiene grietas, cáscara de plátanos y colas de cigarrillos. Tu acera es como la mía, pero probablemente con menos grietas". - Max.