martes, 10 de septiembre de 2013

La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo

La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo.
Louise L. Hay

Todos los días se ven cierto tipo de publicaciones, que provienen sobre todo por parte de las mías, de las de mi género, con las que debo verme identificada y aunque uno hace un esfuerzo por no criticar eventualmente se vuelve imposible no hacerlo, no decirse: Por qué hacen ese tipo de publicaciones y comparten esas imágenes masivas con “frases importantes” respecto el odio a los hombres, la búsqueda del hombre ideal, lo “zorras” que son otras y lo perfecta que es cada una. Esas imágenes con fotos y algunas frases vacías que no hablan de integridad ni de lo que es realmente un ser humano no pueden reflejar lo que las usuarias de la red social son verdaderamente.
Esta bien buscar un buen novio, buscar una persona que las comprenda, pero hay que entender que un hombre al igual que una mujer es un ser humano, no hay hombre perfecto, todos y todas somos un paquete de historias que nos forman y marcan el sentido de las decisiones que tomamos, que podemos cambiar; claro que sí, pero lleva tiempo, así que las indirectas en imágenes para facebook no pueden causar mella en los sentimientos de una persona pero sí pueden cansar a los demás, que nos toca ver el muro de noticias lleno de éstas boberías. 

Entiende mujer que una imagen sugerente no te hace más hermosa que otra, mil “me gusta” y comentarios denigrantes no reafirman tu belleza, tu valor interior y no glorifica lo que realmente eres como individuo. 
No hay atractivo más grande que el amor propio, independientemente del género; a veces el reto más grande no representa encontrar a quien amar, sino amarse a uno mismo y respetarse a uno mismo. Por eso antes de amar a otro hay que amarse a uno mismo. 

Les recomiendo éste blog, nunca es tarde para tener crecimiento personal y recordar que el mundo sigue girando, los problemas van y viene y hay más en la vida que atacar a un exnovi@ que si se le pone atención al estar en ese ciclo de imágenes lo que consiguen es estancarse en un pasado.


Les recomiendo éste blog: Amarse a uno mismo

Buen día!




domingo, 25 de agosto de 2013

Trastorno Obsesivo Compulsivo

"El amor", ha sido descrito de una y mil maneras, donde exista un ser humano que ha sentido un mínimo de excitación romántica habrá una definición o criterio de lo que es el amor.  La perspectiva de Neil Hilborn, sobre el amor; merece una entrada en más de un blog. Les dejo el poema de este poeta estadounidense que sufre de trastorno obsesivo compulsivo:


"OCD"


“La primera vez que la vi…
Todo en mi cabeza se silenció
Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron.
Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.
Inclusive en la cama estoy pensando:
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
O la pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla.
Sabía que debía hablar con ella
La invité a salir seis veces en treinta segundos.
Ella dijo que sí después de la tercera,
pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.
En nuestra primera cita,
pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.
Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.
Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,
como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces,
Yo siempre veía su boca cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba;
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.
Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.
Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.
Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.
La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error,
pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
No puedo–
No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.
Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.
Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
En cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla…
Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!
La quiero de regreso tanto que…
Dejo la puerta sin cerrar.
Dejo las luces prendidas”.





Los derechos del video y del poema no me pertenecen.