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jueves, 12 de enero de 2012

Las casi consecuencias de nuestros actos

Decía un amigo que hay temas muy interesantes para discutirlos, por ejemplo: "Las casi consecuencias de nuestros actos" o lo que muchos dicen cuando éstas pasan "de lo que me salvé". Esa idea curiosa, se supone que también debe dejarnos enseñanza; es parte de ese conjunto de experiencias que se amontonan con lo que hemos vivido y de las cuales hay que entender la moraleja para no cometer los mismos errores que en el pasado. 
Si bien es cierto que dicen que si aprendiéramos de los errores ajenos podríamos vivir sin tanto problema y ser exitosos, no puedo evitar preguntarme: Qué sería de una persona si sólo viviera del ejemplo y las experiencias ajenas, qué tendrá para contar en su vejez, de qué podrá arrepentirse, es más; entre el dolor y la amargura de una caída reconforta ese aire de fuerza y superación que trae el levantarse. Podrían ser testigo de ésto mis cicatrices gracias a la bicicleta, cada una es una historia diferente y gracias a ellas aprendí detalles tan simples como nunca frenar con el freno de la llanta delantera o lo innecesario de poner los pies en el suelo para ir frenando la bicicleta. Por ello creo que es necesario vivir la vida corriendo ciertos riesgos y tratando en la medida de lo posible de tomar las decisiones correctas, ahora bien, volviendo al tema principal, las casi consecuencias son los resultados de nuestras decisiones que por un momento parecen traer un mundo que se nos viene encima, sentimos el miedo de lo que "podría" pasar por haber tomado cierta elección pero al final, por alguna razón podemos exhalar de alivio porque el final que aparentemente nos tocaba; no aconteció, sin embargo he aquí el tema, la oportunidad que nos da la vida -decía mi amigo- de entender una situación dada pero no tener que pagar por ese conocimiento, tan solo un susto y se nos aclara el camino para tener de alguna manera la experiencia para no repetir el error. 
Es curioso porque en muchos casos ocurre que por habernos "salvado" en una ocasión, un falso ego nos hace creer que podríamos pasar por lo mismo una vez más y también salir librados. Como dijo Shakespeare: "El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos". Ya sea que se aprende de un "casi" o que se siga apostando hasta perder por una mano todo el capital que teníamos, es cuestión de cada uno, lo cierto es que al final cada uno de esos momentos se van a convertir en parte de nuestra propia historia y si acaso fuera correcto eso de que con la edad uno se va haciendo sabio; imagino que debe mediar una buena ración de experiencias propias y lecciones aprendidas.

                                                            Rubén Blades - Decisiones