Hace unas semanas en un bus camino a San José pensaba una y otra vez en esa frase "Tratando de no complicar las cosas terminamos complicándolas demasiado", me preguntaba: pero en qué momento las cosas dan tal vuelta que un día te despiertas y lo que creías estaba ahí tan puro y sencillo se ha perdido entre el miedo y las dudas. Decía Facundo Cabral:
¡Pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!
Pero hasta qué punto hay que intentar. Creo que la vida se ha empeñado en enseñarme que no importa que uno ame algo a alguien y se sienta capaz de esforzarse por crecer y ser mejor por algo y para ello si al final te sorprendes con la idea de que lo que diste se fue con el tiempo para no regresar. Entre reflexión y reflexión, al final creo que sigo en mi mundo positivo dándole a don Facundo el beneficio de la duda, no es que no podamos es que a veces no queremos lo que tenemos pero tampoco sabemos cómo dejarlo, es cuestión de buscar en nosotros mismos para darnos cuenta cuándo hay que luchar y cuándo, supongo, simplemente tenemos que ayudar a otro y hacernos a un lado para poder verle feliz. Sea como sea y aunque suene cursi cuando realmente amas a alguien lo que realmente quieres es que este a gusto con su vida.
No hay palabras perfectas para comenzar a describir éste tema, por muchos motivos en la vida llegan esos momentos que definitivamente no están llenos de magia y en numerosos casos no son los que nos gustaría tener guardados en la biblioteca metal junto con la imágenes de los cumpleaños, de las fiestas de navidad, de las reuniones con amigos o de las celebraciones familiares, los "especiales" momentos en que nos damos cuenta que lo arruinamos y la única manera de solucionar lo hecho es ofreciendo la más sincera disculpa y esperar que con ella llegue un verdadero perdón.
Muchos de nosotros que día a día cometemos errores, algunos más grandes que otros, nos abrimos una cuenta a la que van a parar cada uno de esos detalles que dejamos pasar o que hacemos y que un día nos pasan factura, pero en otras ocasiones no necesitamos de esa cuenta, simplemente un acto, uno de esos enormes y grotescos actos que se pegan la lotería y se esparcen como veneno haciéndole daño a la o las personas que más queremos. Considero que cuando verdaderamente hay arrepentimiento y vamos a pedir perdón; es cuando descubrimos lo terriblemente atemorizante que es pedir perdón, la posibilidad de no ser perdonados, la conciencia de que el daño hecho puede ser irreparable en lo que respecta volver a tener una relación como la que se tenía antes (del tipo de relación que sea: amigos, hermanos, pareja, entre otros).
Si bien en muchos casos, cuando nos encontramos frente a un perdón: sea darlo o pedirlo, siempre hay amargos recuerdos que sin duda hay que dejar por completo desterrados de nuestra vida si queremos decir que realmente tuvo lugar un perdón, sino tan sólo estamos dándole largas a un asunto que ya agoniza.
Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta. - Facundo Cabral.
Que una persona te perdone no significa que va a querer seguir junto a ti de la misma manera en que estuvo siempre, pero tampoco significa que guarda rencor. Un verdadero perdón realmente libera dos personas, lamentablemente los seres humanos tendemos a herir a las personas que más amamos y con ello a arriesgar perderles. A veces hay canciones o poemas que expresan mejor que nosotros mismos lo que sentimos, por eso que el mundo de la música están repleto de esas canciones desgarradoras donde la súplica por el perdón la expresan de las formas más tristes y amargas hasta de la forma más esperanzada que uno pueda imaginar.
Hay una canción muy especial para mí que hoy quiero recordar y que en este tema muestra con su video ese deseo que muchos tienen de reparar un daño hecho regresando en el tiempo y en las acciones para no hacer nunca lo que por mucho puede significar el fin de una relación.