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miércoles, 22 de febrero de 2012

El fuego tiene una mitad de frío

Ayer después de presenciar un acto casi sacado de un libro de García Marquez, me quedaba pensando que nosotros los latinos en vueltos en creencias y tantos rituales a veces nos quedamos atrapados en un eterno cuento del que no importa el paso de los años siempre se encuentra la forma de añadirle a cada historia real, como lo es una enfermedad o al amor mismo; los matices del drama y el misterio.
Ver a una persona enferma que habla de morir como si fuera la cosa más sencilla del mundo me dejaba ayer con un nerviosismo en cada uno de mis huesos, supongo que los años vividos que nos separan la una a la otra son los que entraban en juego en cada una de sus expresiones respecto al futuro, traté de comprender cada una de sus ideas porque la verdad es que solo la experiencia dicta pauta en éstas situaciones, pero al final del día me quedaba con la sensación de que más allá de la edad, es esa cosa llamada "alma" la que no importa el pasar del tiempo; puede ser tan joven como uno se lo permita ser y es ella el tan preciado tesoro que con la muerte se desdibuja el día que partimos. 
No sé qué tan acorde sea o quizás porque me puse a replantearme sobre lo que hago con el tiempo y el hecho que la conciencia de rodearse de las personas adecuadas es tan importante como la de que el primer paso para tener buena salud es tener una buena alimentación. Por alguna razón, después de sentarme a hacer mi meditación (básicamente relajarme controlando mi respiración) me venía a la mente el soneto XLIV de Pablo Neruda, mi favorito, pienso que se debe inclusive a esa constante contradicción que hay en la vida entre lo que se tiene y lo que se quiere, lo que ama y lo que se teme y entre cada una de esas decisiones que tomamos:

Soneto XLIV

Sabrás que no te amo y que te amo 
puesto que de dos modos es la vida, 
la palabra es un ala del silencio, 
el fuego tiene una mitad de frío. 

Yo te amo para comenzar a amarte, 
para recomenzar el infinito 
y para no dejar de amarte nunca: 
por eso no te amo todavía. 

Te amo y no te amo como si tuviera 
en mis manos las llaves de la dicha 
y un incierto destino desdichado. 

Mi amor tiene dos vidas para armarte. 
Por eso te amo cuando no te amo 
y por eso te amo cuando te amo.