domingo, 18 de diciembre de 2011

De regreso en el pueblo / Rosas

Recibí una inesperada noticia, en el día menos pensado y me quedé sin aliento por unos momentos, recordando que apenas unas entradas atrás: De tiempo en tiempo , me preguntaba si existía esa conexión, debo repetírmelo; será?  Totalmente segura de que no tengo intenciones ni deseos de buscar el pasado; aunque haya regresado al pueblo, su presencia no hace fácil el ignorar los recuerdos, estuve pensando en el porqué lo mencioné en la otra publicación y creo que se debe a la recurrente idea de que si él nunca se hubiera ido; yo no habría quedado disponible para que otro me hiciera daño. Si Nietzsche estuviera acá podría atestiguar cuántas noches pasé años atrás hablándole; a él, después de que creí haber perdido total fe en Dios, le contaba a mi filósofo favorito sobre todas mis desdichas, mis sufrimientos y mis ya desteñidos anhelos de adolescente. Lo que viví durante toda la tarde se fue en ecos de todos aquellos sentimientos que alguna vez; tan vivos en mí, eran todo lo que dirigían mi mundo. El año pasado, justo el treinta y uno de diciembre reconocí en mi boca la palabra NO que antes me parecía tan imposible y luego; por primera vez desde que hace ya seis años (que me parece mentira lo rápido que se fueron) estaba libre, capaz de SER y dejar el mundo del "Si hubiera funcionado", ahora casi un año después está aquí y ya es un humano más y no el que alguna vez se aparecía y desvanecía en mis sueños... 
A todas las personas nos da por escuchar canciones dependiendo de lo que estamos viviendo, vienen y van, lo curioso es cómo una melodía puede hacernos viajar en el tiempo. Supongo que vale decir que he cambiado mucho y en muchos aspectos, ahora sé que es posible volver a querer y respecto a mí he aprendido a ver aún con todas las cosas que me han pasado; en el fondo sigo siendo capaz de albergar mucho romanticismo y ser la niña ingenua que piensa en rosas... 
Los dejo con Rosas de La Oreja de Van Gogh. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario