Escuchando música de Eros Ramazzotti, el cual ha sido uno de los artistas favoritos de mi familia, estuve reflexionando sobre el camino que con mis papás y mi hermana (y bueno; ahora también mi hermano pequeño) hemos transitado.
La música de Eros tiene esa capacidad de dividirme en dos; por un lado me enamora y por el otro me pone melancólica pensando en que si bien es cierto no existen las historias de amor como en los cuentos, mis papás llevan toda una vida juntos, a veces parece que ellos y nosotras crecimos juntos, de alguna manera aprendimos en el camino cómo ser una familia y bueno; supongo que así es esto de ser una familia, todos tenemos que aprender conforme pasan los años y es el valor que se le da a las cosas y la lucha diaria aunada al amor que nos permite seguir unidos aún tantos años después.
Navidad es una época hermosa, a mi mamá le encanta despertarse y que la casa huela a ciprés, siempre ha sido una gran enamorada de éstas fechas y ha sido tanto su entusiasmo que al criarnos así a nosotras, contagió a mi papá de ellos, ahora los cuatro somos adultos; tenemos además a mi hermanito de dos años y aún vivimos la navidad con la emoción y la ilusión con la que creo debe ser, con la medida suficiente de sorpresa, desinterés (en lo material) y amor.
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