domingo, 26 de febrero de 2012

Felicidad

La felicidad, envuelta en ese asunto que por extraños motivos llegamos a plantearnos como si fuera una luz al final de túnel, en lugar de aceptarla como realmente es: un cúmulo de momentos en el trayecto de lo que se llama vida. Cada sonrisa, abrazo, broma y caricia, los atardeceres vistos y los rostros amados, son esos instantes de la vida que quedan guardados en la memoria casi como fotografías los que se atesoran, los que son los buenos momentos, los que contienen la esencia de la felicidad.
La felicidad en ocasiones no deja de ser más que un estado mental de elección, porque esperarla por derecho puede llegar inclusive a convertir en piedra a quien la espera. No es un asunto de ganársela, es de sentirla, de entender que la vida que llevamos se conforma de decisiones y consecuencias y que los momentos que se desencadenan a raíz de ellas son los que se aprovechan para ser felices, para vivirlos, para explotarlos y encontrarles el lado positivo (represente el esfuerzo que represente dicha acción).
Realmente creo en que aún en estos tiempos hay mil y una formas de sorprendernos, de conocer más a cada persona y de conocernos a nosotros mismos, de vencer miedos y hacer elecciones que representen cambios y todo con una sonrisa. 
Ya lo decía Libertad (Quino): 

"Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir desentonando con todo el mundo". 

Les propongo dicha práctica para ésta semana y me la repito a mí misma, hagamos, arriesguemos, vivamos, recolectemos momentos, seamos felices en ésta vida porque de nadie es el tiempo y no tenemos idea de cuánto sea el nuestro.


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